Me encantan las manifestaciones de afecto, la intensidad, las llamadas frecuentes, los detalles, las atenciones y demás. Disfruto sobremanera todas estas manifestaciones que son usuales en los primeros momentos de las relaciones y hacen parte del proceso que se conoce como enamoramiento. Sin embargo resulta difícil establecer parámetros que determinen lo sano y lo patológico pues en cuanto a relaciones se refiere la linea que los divide es bastante difusa. Por ejemplo, en que medida podrían considerarse sano los celos obsesivos, el afán de posesión, el control sobre el otro, la perdida de la intimidad, la absorción total hasta el punto que el resto del mundo deja de existir perdiéndose todo interés en actividades relacionadas con la familia, los amigos, etc y si estas se presentan no se vivencian a plenitud pues todos los pensamientos y deseos se concentran en esa única persona que ahora es el mundo, siendo generadora de ansiedad cualquier separacion, por ejemplo existen personas que permanecen alienadas a un teléfono móvil el tiempo en el que no se encuentran con su amado o amada, es increíble pero el celular se vuelve una prolongacion de ellos mismos, llamadas, mensajes y todos los recursos posibles que les permitan saciar esa aterradora necesidad del otro que termina siendo mas un síntoma de sus carencias que de su amor. Los amigos se convierten en incondicionales receptores de su corin tellado, esto es tolerable y hasta comprensible, lo fatal es cuando estos mismos amigos se convierten en una sala de espera, es decir actividades extras para llenar el espacio en el que no se esta con la otra mitad.
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No solo pasan el mayor tiempo posible juntos sino que también se sueñan, el tiempo de ocio es remplazado por fantasía, se vuelven increíblemente monotematicos, los planes y proyecciones a futuro incluyen al ser amado pues cualquier acción sin el carece de sentido. Se pierde la individualidad, la autonomía, el yo y usando al amor como excusa se cae en una dependencia emocional corrosiva y patológica.
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Es importante aclarar que no estoy en contra de experimentar maripositas, ni de ser intenso e incluso de volverse monotematico pues quien no halla incurrido en las anteriores faltas que tire la primera piedra. Simplemente hago un llamado a la mesura, a la cordura, a los limites. Las anteriores acciones son entendibles siempre y cuando no se pierda la individualidad pues como ya sabemos lo excesos son perjudiciales e incluso el exceso de amor es perjudicial para la salud.

