viernes, 30 de noviembre de 2007

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Me encantan las manifestaciones de afecto, la intensidad, las llamadas frecuentes, los detalles, las atenciones y demás. Disfruto sobremanera todas estas manifestaciones que son usuales en los primeros momentos de las relaciones y hacen parte del proceso que se conoce como enamoramiento. Sin embargo resulta difícil establecer parámetros que determinen lo sano y lo patológico pues en cuanto a relaciones se refiere la linea que los divide es bastante difusa. Por ejemplo, en que medida podrían considerarse sano los celos obsesivos, el afán de posesión, el control sobre el otro, la perdida de la intimidad, la absorción total hasta el punto que el resto del mundo deja de existir perdiéndose todo interés en actividades relacionadas con la familia, los amigos, etc y si estas se presentan no se vivencian a plenitud pues todos los pensamientos y deseos se concentran en esa única persona que ahora es el mundo, siendo generadora de ansiedad cualquier separacion, por ejemplo existen personas que permanecen alienadas a un teléfono móvil el tiempo en el que no se encuentran con su amado o amada, es increíble pero el celular se vuelve una prolongacion de ellos mismos, llamadas, mensajes y todos los recursos posibles que les permitan saciar esa aterradora necesidad del otro que termina siendo mas un síntoma de sus carencias que de su amor. Los amigos se convierten en incondicionales receptores de su corin tellado, esto es tolerable y hasta comprensible, lo fatal es cuando estos mismos amigos se convierten en una sala de espera, es decir actividades extras para llenar el espacio en el que no se esta con la otra mitad.
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No solo pasan el mayor tiempo posible juntos sino que también se sueñan, el tiempo de ocio es remplazado por fantasía, se vuelven increíblemente monotematicos, los planes y proyecciones a futuro incluyen al ser amado pues cualquier acción sin el carece de sentido. Se pierde la individualidad, la autonomía, el yo y usando al amor como excusa se cae en una dependencia emocional corrosiva y patológica.
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Es importante aclarar que no estoy en contra de experimentar maripositas, ni de ser intenso e incluso de volverse monotematico pues quien no halla incurrido en las anteriores faltas que tire la primera piedra. Simplemente hago un llamado a la mesura, a la cordura, a los limites. Las anteriores acciones son entendibles siempre y cuando no se pierda la individualidad pues como ya sabemos lo excesos son perjudiciales e incluso el exceso de amor es perjudicial para la salud.

jueves, 8 de noviembre de 2007

DRaMaTiCoS FiNaLeS

Detesto finalizar relaciones, usualmente es un proceso difícil que implica la elaboración de duelos para alguna de las partes o para ambas y detesto aun más cuando soy yo quien decide finalizarlas. Por lo general se obtiene una serie de reacciones que solo pueden ser calificadas de cursis, ridículas, patéticas, denigrantes, etc. Por ejemplo, quien no ha escuchado el para nada original “no puedo vivir sin ti, mi vida no tiene sentido” o “si esto se termina no me vuelvo a enamorar” ni que decir de las reacciones totalmente opuestas… “eres de lo peor, una terrible persona” y como olvidar las canciones de tipo “mariposa traicionera” y demás manifestaciones de ira y dolor. La lista es interminable y muy variada pues no solo se dicen sino también se ejecutan acciones que bueno juzguen por ustedes mismos… hace unos días el ex de una amiga le reporto el celular que le había obsequiado, como robado al enterarse que esta se casaría. Ni que decir de las personas que acostumbran a devolver los detalles y las cartas que se intercambiaron en el transcurso de la relación.
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Detesto los ruegos, las suplicas, las frases de cajón, las llamadas a altas horas de la noche usando el alcohol como excusa y todos esos clichés que son el común denominador en cualquier desenlace. Pero bueno como al que no quiere sopa le dan dos tazas he contado con la mala fortuna de tropezarme con parejas cursis, lloronas y pataletosas.
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RECOMENDACIONES PARA LLORONES (AS) Y PATALETOSOS(AS)
Nadie se muere de amor.
Nadie es indispensable.
Las lágrimas de cocodrilo ya no funcionan.
Conserven un poco de dignidad.
Caramelito repetido no llena cartilla.