Si todos los que hemos matado con el pensamiento desapareciera de verdad, la tierra no tendría ya habitantes. Llevamos en nosotros un verdugo reticente, un criminal irrealizado. Y los que no tienen la audacia de confesar sus tendencias homicidas, asesinan en sueños, pueblan de cadáveres sus pesadillas. Ante un tribunal absoluto solo los Ángeles serian absueltos. Pues nunca hubo ser que no deseara al menos inconscientemente la muerte de otro ser. Cada cual arrastra tras de si un cementerio de amigos y enemigos, importa poco que ese cementerio sea relegado a los abismos del corazón o proyectado a la superficie de los deseos.
viernes, 21 de septiembre de 2007
Si todos los que hemos matado con el pensamiento desapareciera de verdad, la tierra no tendría ya habitantes. Llevamos en nosotros un verdugo reticente, un criminal irrealizado. Y los que no tienen la audacia de confesar sus tendencias homicidas, asesinan en sueños, pueblan de cadáveres sus pesadillas. Ante un tribunal absoluto solo los Ángeles serian absueltos. Pues nunca hubo ser que no deseara al menos inconscientemente la muerte de otro ser. Cada cual arrastra tras de si un cementerio de amigos y enemigos, importa poco que ese cementerio sea relegado a los abismos del corazón o proyectado a la superficie de los deseos.
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