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Me tengo que ir a comprar las pinturas con las que
Me disfrazo todos los días para que nadie adivine
que tengo los ojos chiquitos –como de ratón o de
Elefante-. Estoy yéndome desde hace una hora
pero me retiene el calor de mi cuarto y la soledad
que, por esta vez, me esta gustando y los libros
que tengo desparramados en mi cama como
hombres con los que me voy acostando, en una
orgía de piernas y de brazos que me levantan el
desgano de vivir y me arañan los pezones, el
sexo, y me llenan de un semen especial hecho de
letras que me fecundan y no quiero salir a al calle
con la cara seria cuando quisiera reír a carcajadas
sin ningún motivo en especial más que este
sentirme preñada de palabras, en lucha contra la
sociedad de consumo que me ama con sus
escaparates llenos de cosas inalcanzables y a las
que rechazo con todas mis hormonas femeninas
cuando recuerdo las caras gastadas y tristes de
las gentes en mi pueblo que deben haber
amanecido hoy como amanecen siempre y como
seguirán amaneciendo hasta que no nos vistamos
de dinamita y nos vayamos a invadir palacios de
gobierno, ministerios, cuarteles… con un
fosforito en la mano.
Me disfrazo todos los días para que nadie adivine
que tengo los ojos chiquitos –como de ratón o de
Elefante-. Estoy yéndome desde hace una hora
pero me retiene el calor de mi cuarto y la soledad
que, por esta vez, me esta gustando y los libros
que tengo desparramados en mi cama como
hombres con los que me voy acostando, en una
orgía de piernas y de brazos que me levantan el
desgano de vivir y me arañan los pezones, el
sexo, y me llenan de un semen especial hecho de
letras que me fecundan y no quiero salir a al calle
con la cara seria cuando quisiera reír a carcajadas
sin ningún motivo en especial más que este
sentirme preñada de palabras, en lucha contra la
sociedad de consumo que me ama con sus
escaparates llenos de cosas inalcanzables y a las
que rechazo con todas mis hormonas femeninas
cuando recuerdo las caras gastadas y tristes de
las gentes en mi pueblo que deben haber
amanecido hoy como amanecen siempre y como
seguirán amaneciendo hasta que no nos vistamos
de dinamita y nos vayamos a invadir palacios de
gobierno, ministerios, cuarteles… con un
fosforito en la mano.


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